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Cambia tus emociones

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¿Son hipersensibles los árboles que primero amarillean en el Otoño?…  Seguramente son más sensibles, y también muy bellos

¿Alguna vez te han acusado de ser hipersensible porque un comentario te hirió hasta enojarte?  – Bienvenido al club.

     A todos nos ha pasado ésto en un día difícil.  Cuando no las tenemos todas de nuestro lado, somos un poco intolerantes a todo aquello que baje nuestro nivel de bienestar, confort o autoestima.

    Aunque la teoría dice que no deberíamos permitir que las acciones de otros afecten nuestro estado emocional, en la práctica, las relaciones sociales son uno de los factores que más desestabilizan nuestras emociones.

     No todo nos afecta igual,  pero debemos comprender que cuando algo externo nos desalienta o amarga, hay que  revisar por qué es importante para  nosotros, al punto de quitarnos el buen humor.

    Vemos que el invierno a algunas plantas mata y a otras deja amarillentas o sin hojas. Pero a los pinos y a los abetos no les daña, porque su condición es muy diferente; de hecho, éstos no tienen hojas sino espinas.  Esta diferencia no nos permite valorar a unos árboles como mejores que otros,   solo son diferentes y así también sus frutos.

    Ser sensible o muy sensible no es un defecto; es una condición ideal para desarrollar la creatividad, para ser compasivo y detallista. Pero no es una ayuda  para enfrentarse diariamente a personas iracundas, como por ejemplo,  en trabajos demandantes o de atención al cliente, donde sólo hay un enfoque hacia los detalles negativos.

     La sensibilidad es una virtud infravalorada especialmente en las sociedades combativas como la nuestra, en la que se premia a los niños agresivos y se ridiculiza a los sensibles, especialmente en el deporte.

    Hay profesiones donde se recomienda perder la sensibilidad como, entre los médicos, los psicólogos o los abogados, porque en éstas, deben lidiar diariamente con el dolor y las desgracias de otros, quienes en muchos casos son muy exigentes y poco agradecidos. Es por ello que estas profesiones también se asocian en muchos casos con personalidades frías y hasta crueles, porque han perdido la capacidad de emocionarse, de compadecerse ante el dolor y la desgracia.

    Cuando se usa el término Hipersensible, usualmente se usa de forma peyorativa, para desacreditar la emocionalidad de quien se muestra emocionado. Es en realidad un término médico, que aplicado a la Psicología se refiere a  una persona que tiene sus emociones muy cambiantes… pasa de la tristeza a la rabia o a la felicidad con mucha intensidad y sin justificación de medida.  Por ello el término es para casos de patología emocional.

     Encontrar un equilibrio entre ser muy sensible o insensible es tan variante como el clima. No hay ni mejor, ni peor; cada situación amerita diversos niveles de sensibilidad  que dependen de la condición interna de cada uno, de lo que pensemos que es correcto o excesivo y de la credibilidad de la persona cuya actuación nos afecta.

     Lo  importante es revisar aquello que nos afecta:  Evaluar si su presencia es necesaria para nuestra vida, y si debemos aprender a soportarle sin que cambie nuestro ánimo… o por el contrario, debemos apartarnos para evitar que su efecto negativo entorpezca nuestro esfuerzo diario por sentirnos bien.

Se aprende más con alegría

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Entre sonrisas se aprende más rápido

Las emociones pueden ser una herramienta para estimular el aprendizaje en los niños porque la emoción y el conocimiento están íntimamente relacionados.

  Jean Piaget, padre de la teoría del aprendizaje cognitivo, explicño que la adquisición del conocimiento y la acción es están dirigidos por las emociones. En la medida en que los niños encuentren alegría, estímulo y satisfacción en las actividades de aprendizaje, las incluirán como parte de sus preferencias cotidianas y serán importantes para su vida. En el caso contrario, si las actividades de aprendizaje les causan malestar o incomodidad, las rechazarán e intentarán alejarse de ellas.

Esta relación emocional con el aprendizaje nos advierte que si hacemos del ambiente educativo una fuente de emociones agradables, será atractivo para el niño, pero si nos enfocamos en el aspecto negativo, el niño rechazará el aprendizaje porque será una fuente de malestar.

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Sólo el deseo de alcanzarlo, nos mantiene en pie de lucha…

Resiliencia es el deseo

de superar la adversidad

En Física, se llama Resiliencia a la capacidad de memoria de un material para recuperarse de una deformación causada por una fuerza externa, y regresar a su condición inicial.

Aplicada a las personas,  la Resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad  (tragedias, traumas, amenazas o estrés severo) y readaptarse a las nuevas condiciones sin fracturarte, sin  arruinar su carácter.

     Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o sufrimiento ante las adversidades. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo o los problemas financieros, son sucesos que tienen un gran impacto, produciendo una sensación de inseguridad, o pérdida, generando amargura… Si no hay una recuperación, las personas se  aislan y pierden sus relaciones vitales.

    Pero, ante del sufrimiento hay personas que recuperan su buen ánimo y  no pierden la fe ni  el deseo de seguir adelante; por ello, logran recuperarse y superar el mal momento. Esta admirable actitud de lucha es la Resiliencia.

     El reajuste resiliente va más allá de soportar  y dejar que la amargura o la desilusión se cuelen. Así como un exceso de condimento o de fuego amargan toda la sopa,  soportar situaciones extremas sin los recursos adecuados, puede dejarnos completamente arruinados, por ello hau que usar otros ingredientes.

    Cuando los recursos materiales se destruyen, el dinero se acaba y las relaciones desaparecen, el anhelo de recuperarse nos sostiene. Esto no es otra cosa que fe.  “La fe es la certeza  de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. (Hbr 11:1)

     La fe nace de cultivar los recursos espirituales y practicarlos.  Estos son: amabilidad, calma, paciencia, tolerancia, flexibilidad, y optimismo, que sólo se obtienen  con un enfoque amoroso hacia la vida.

     El proceso de adquirir resiliencia no es rápido. En un primer paso, implica aceptar la situación que nos reta, no evadirla ni ignorarla. Esto implica flexibilidad y desapego a lo que hemos perdido, para asumir  las nuevas condiciones.

    En segundo lugar, para soportar la presión de las situaciones difíciles, debemos fortalecer nuestros recursos, aquellos que hemos aprendido, y los que podemos desarrollar para sortear los obstáculos. Esto es  como la disciplina de los atletas: aunque son buenos en lo que hacen, siguen entrenando para fortalecer sus músculos; la constante ejercitación los hace aumentar sus destrezas y ser más fuertes.

    En tercer lugar, debemos ser optimistas en el más amplio sentido de la palabra. Esto es  pensar y hablar sobre lo bueno, lo óptimo, para evitar que aparezcan las ideas que arruinan el ánimo. Nuestra mente es el mejor instrumento creativo que tenemos. Si la usamos para derrotarnos, para mirar lo malo y destruir nuestras posibilidades, ése será el resultado que obtendremos. Por el contrario, si enfocamos la mente en lo mejor, crearemos más de aquello en lo que nos enfocamos.

      Aceptar la adversidad forma parte de la madurez.  En la Biblia, encontramos una gran fuente de sabiduría en las palabras de  Jesucristo, quien dijo:  “En este mundo tendréis aflicción, pero no temáis, yo he vencido al mundo”. (Jn 16:33) Esto significa que su ejemplo, su mensaje de amor, de perdón, de paz, de bondad, es superior a todos los males que vivimos.

   Pero no hay recetas mágicas para superar los momentos retadores.  Cada persona tiene su propia naturaleza, su carácter y estilo. También debemos aceptar que hay situaciones que nos superan y es mejor retirarnos, si podemos, cuando no tenemos la suficiente fuerza para soportarlas.

    No obstante, si nos retiramos antes de tiempo, tampoco aumentaremos nuestra capacidad de resistencia, nuestra fe.  Por ello,  desarrollar resiliencia implica enfrentar y aceptar las situaciones adversas, con el deseo, el anhelo, de superarlas.

El estrés reduce la capacidad de memorizar

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Demasiado cansancio, nos impide recordar…

Estudios realizados por especialistas en Neurología y estrés, señalan que cuando vivimos constantemente en situaciones agotadoras, a causa de trabajos muy demandantes, relaciones poco satisfactorias o carencias básicas,  comenzamos a padecer  estrés crónico,  desmejorando nuestro desempeño.

La capacidad de mantenerse calmado y aprender a recuperarse de los episodios intensos es crucial, de lo contrario, el centro de la memoria a corto plazo, el Hipocampo, comienza a afectarse por el llamado, estrés crónico. Seguir leyendo “El estrés reduce la capacidad de memorizar”

la regulación emocional fomenta la capacidad de tranquilizarse para concentrarse en una actividad específica.

La primera herramienta para regularnos es conocer las emociones: mencionarlas

Regulación emocional

 es aprender a sentirte mejor

Saber cómo calmarse es uno de los mayores hitos del desarrollo infantil; es una capacidad que aparece entre los tres y los cuatro años.

El doctor Marc Greenberg explica que para comprender el inicio de este proceso de auto regulación emocional, hicieron un ejercicio en el cual pidieron a las madres que después de jugar un poco en su laboratorio infantil, dejaran a los niños en solitario un momento y les dijesen que regresarían pronto.

Los especialistas observaron que, luego de unos momentos en solitario,  los pequeños se mostraban un poco ansiosos y con mayor frecuencia cardíaca. A partir de ese momento, los más regulados comenzaban a hablarse a sí mismos diciéndose “mamá volverá”;  algunos hablaban para distraerse o comenzaban a cantar para alegrarse. Otros niños, los menos regulados, a los minutos comenzaban a gemir o a alterarse.

Marc Greenberg es psicólogo y neurólogo, uno de los más reconocidos investigadores en el desarrollo socio emocional infantil, creador del primer programa de desarrollo socio-emocional llamado PATHS (Promoting Alternative THinking Strategies) avalado como el más efectivo en prevención de la violencia escolar entre pre-escolares. Recientemente fue nombrado director del centro de prevención de la violencia de la Universidad de Pensilvania. Seguir leyendo

Emociones: ¿Las controlo o me controlan?

Reprimir las lágrimas para no mostrar debilidad no es lo mismo que no llorar porque no siento tristeza, o porque no debo sentir, no me lo permiten…

Aunque no se vean, las emociones no son tan sutiles como el humo de una cerrilla que se disipa con una palmada. Aunque no las veamos porque ocultemos sus efectos, las emociones son intensas como el viento: A veces brisa, a veces huracanes.

La emoción cuando aparece queda reflejada en el cuerpo: Cambia la tensión arterial y la muscular, el ritmo cardíaco, aumentan las secreciones glandulares (adrenalina, cortisona o serotonina…) el estómago se contrae, los sentidos anulan o se aumentan y la postura corporal cambia. Seguir leyendo “Emociones: ¿Las controlo o me controlan?”

Liberar las emociones negativas con terapia bio-energética

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Helena Szymczuk, terapeuta

Las emociones negativas que no logramos soltar se convierten en un lastre, en un veneno que nos contamina lentamente, y con el paso del tiempo afectan órganos del cuerpo causando enfermedades crónicas.

La buena noticia está en que una terapia de equilibrio energético, sobre puntos clave en nuestro cuerpo nos puede ayudar a liberar las emociones negativas en un proceso sencillo, que una vez aprendido podemos repetir nosotros mismos sin la ayuda de un terapeuta.

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Valiente es quien sabe conquistar sus miedos.
Valiente es quien sabe conquistar sus miedos.

¿Es el destino?

Las personas  depresivas, distímicas, las fóbicas y las ansiosas se niegan a aceptar su responsabilidad sobre su paralización, su falta de metas. Vuelven la cara y señalan esa nube negra que se avisora en el horizonte.
La culpa es del viento del Poniente, del destino, de los astros, del ADN o del cruel amante…Nunca es suya.

-¡Si yo hago lo mejor que puedo! Mis fuerzas han llegado al límite ¿Me pides que  camine una milla más?
Encontrar posibilidades en casos perdidos, dejar el aliento por la creación es idealismo analógico para un mundo acostumbrado a buscar soluciones a golpes de clics, digitales.

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Get rid of your labels
Get rid of your labels

Quítate la etiqueta

¿Te molesta eso que dicen de ti? ¿Ese estilo que te has obligado a llevar  ya no va contigo? Es hora de ser tú mismo y dejar a un lado todas esas ideas, esas normas absurdas que te hacen diferente a lo que realmente sientes.

Las etiquetas, los estigmas y los prejuicios no son más que valoraciones, ideas radicales, muchas veces negativas, que otros te han puesto o que te obligas a aceptar, y que no corresponden a lo que eres.

Somos cambiantes, y si en algún momento nos mostramos serios, alocados o aburridos, no tenemos por qué ser siempre así.

No permitas que otros te definan o te digan cómo eres o debes ser, porque alguna vez te han visto de tal o cual modo.

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