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Limpiar la mente

Hasta hace un siglo no era tan habitual cuidar el cuerpo como lo hacemos hoy: baño diario, dientes blancos, piel tersa, músculos torneados y ante una herida corremos al médico… Porque sabemos que dejar una lesión sin cura podría causarnos un dolor crónico (de por vida) .
Hoy también sabemos que la mente es tan importante como el cuerpo y las heridas psicológicas pueden ser tan graves como las físicas; sin embargo, casi nadie dedica ni cinco minutos al día para revisar sus pensamientos y sentimientos, que son el reflejo de su salud mental.

Es posible que el estrés diario de un exigente trabajo, o una relación tóxica (dependiente) causen una herida psicológica a largo plazo, y que se refleja en un carácter triste o amargado.

Pero esta sensación de malestar puede cambiarse iniciando un proceso de “limpieza mental”.
El psicólogo británico, Guy Winch, se ha dedicado a mostrarnos los graves efectos de una mente herida, y nos advierte sobre las consecuencias de la soledad, el rechazo, las relaciones con maltrato emocional, la falta de autoestima o el rumiar ideas hirientes por largo tiempo. Nos explica sus efectos dañinos y nos invita a aprender a eliminarlos, limpiando, sacudiéndolos de la mente.

Para mostrarnos como nos daña la inseguridad o la inestabilidad emocional incluso en niños pequeños, Winch nos pone un ejemplo: tres niños preescolares se sientan con el mismo juguete: una caja sorpresa de la que salta un gracioso perro al presionar un botón. La primera niña insiste en apretar el botón hasta lograr ver al perro; el segundo niño lo intenta sin éxito y se rinde, dejándose llevar por la frustración y el llanto. El tercero lo intenta varias veces hasta que le hace funcionar. Aunque los tres niños tenían la misma edad, uno de ellos estaba menos motivado; sus circunstancias lo habían limitado y no se creyó capaz de resolver, aunque tenía la edad y la capacidad para apretar el botón.

Muchas personas tienen el mismo problema: cuentan con los recursos, pero su estado mental les impide presionar el botón adecuado para alcanzar su objetivo, aunque lo tengan en frente.

Ese estado de incapacidad de resolución se relaciona con emociones negativas previas, muchas horas en soledad o heridas afectivas.

Winch también pone ejemplos de su vida para explicar lo perjudicial de mantenerse preocupado, o “rumiando” aspectos negativos. Él tiene un hermano gemelo con quien mantiene una excelente relación afectiva, pero ha pasado por episodios de soledad, se ha desesperado y ha tenido pensamientos extremos,  o equivocados,  sobre si mismo, que han sido el resultado de experiencias que han “ensuciado” su mente.

Para limpiar la mente:

La ventaja es que hoy tenemos disponibles muchas herramientas psicológicas para aliviarnos de las ideas equivocadas, que se han instalado como infecciones, limitando nuestras capacidades.

No es sencillo quitar de la mente esas ideas incapacitantes. El proceso es similar al de reducir la grasa acumulada en el abdomen. Toma tiempo y esfuerzo, pero si estamos dispuestos a mejorar, es posible ver resultados,  dedicando unos minutos cada día.

Para comenzar, podríamos escuchar vídeos motivacionales o leer libros y blogs de psicología.

Una pequeña rutina de limpieza mental diaria puede comenzar con algunas sencillas prácticas:

  • Aliviar la mente:

Cuándo las preocupaciones nos agobian, podemos distraernos unos minutos con una actividad que nos guste: escuchar buena música, jugar algo relajante, leer, hacer ejercicios…

– Si estás sintiendo malestar emocional, toma nota de lo que sientes, dale un nombre a cada emoción y explica por escrito para ti mismo, qué te ha causado esa emoción dolorosa.

– En los momentos en que creas que te ha ido muy mal, actúa como lo haría un buen amigo: menciona tus virtudes, y concéntrate en ellas. No permitas que un episodio malo quite la importancia al resto de los momentos buenos de cada día.

Las emociones se contagian, evita a las personas negativas,  y cada vez que puedas recuerda un episodio feliz que atraiga a tu rostro una sonrisa 🙂
– Escoje un momento del día para llenar tu mente de buenas ideas.

Durante 5 minutos (mientras esperas, duermes o al despertar)  concéntrate en las cosas positivas de tu vida (caminar, ver o tener familia…) y sueña con aquello que proyecta alcanzar.
Hay muchas otras opciones que puedes usar para la higiene mental. Cuándo puedas dominar éstas sencillas, te animo a seguir leyendo este blog  para mantener tu mente no sólo limpia y sana, sino también fuerte y ejercitada.

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