REGULACIÓN EMOCIONAL

Regulación vs. Control emocional: veamos las diferencias

Hay mucha diferencia entre suprimir las emociones y regularlas. Suprimirlas es un mecanismo de control que no sólo anula las emociones sino también otras capacidades de las personas; por ejemplo: cuando algunos pacientes tienen una depresión severa y atentan contra su vida o no pueden mantener el equilibrio, los psiquiatras les administran antidepresivos; al poco tiempo de comenzar a tomarlos, se les ve calmados, pero también un poco ausentes. Esto es control, no regulación; el control  anula la emoción y su fuerza.

En ocasiones el control es oportuno, necesario. Podemos anular la emoción (sin tomar pastillas) con una represión fuerte hacia nosotros mismos, o limitando a otras personas sobre las que tenemos imfluencia: niños, empleados, hermanos… Pero esto es un efecto temporal, porque la emoción, tarde o temprano, como el agua, como el río, buscará un cauce de salida.

La regulación va más allá; es un proceso que se aplica en diversa medida, diariamente, producto del aprendizaje gradual que nos enseña  a no perder la calma con cada elemento molesto; sería como agobiarnos cada vez que nos pica un mosquito.

La regulación frecuente nos permite ser más tolerante frente aquello que no nos agrada y puede servirnos de ayuda para enfrentar las situaciones de crisis, frente a las cuáles es mucho más difícil controlar las emociones.

Regularnos emocionalmente significa aprender a ajustar la intensidad con la que expresamos nuestras emociones en cada momento, y para ello es necesario tener conciencia del momento cuando surge nuestro proceso emocional: Cuando algún comentario o evento nos irrita o cuando amanecemos de mal humor porque algo nos preocupa.

Si nos regulamos podemos reconocer nuestro estado emocional y la razón que lo genera. La conciencia de nuestro estado emocional es la capacidad de comprender que hay algo que nos hace sentir a disgusto, que nos hace sentimos mal; pero al mismo tiempo, envía a la razón una señal de alerta racional que le permite mantener el pensamiento claro.

Una de las carácteristicas de la falta de regulación emocional es el silencio del cerebro racional.

La regulación no exige eliminar la emoción en el acto, pero es el proceso de darse cuenta que es necesario tomar una medida para evitar que el malestar se desboque y abrume el raciocinio (al menos en público, en el trabajo o frente a otros que pueden sentirse afectados) es como apagar el fuego de una olla, justo antes de hervir.

Las personas que se autorregulan conocen el poder de sus emociones y saben que es necesario tomarlas en cuenta, no ignorarlas, las escuchan y buscar solución a lo que las ocasiona.

…Atender las causas que producen las emociones negativas es como tapar la gotera que puede ocasionar una inundación.

Las emociones negativas o las que nos provocan malestar son una señal, un indicador de que algo nos está haciendo daño. Por ello es necesario aceptarlas y comprender que la emoción en si misma no es mala, sino que se asocia a aquello que nos hace sentir afectados, dañados. Si no es posible cambiar las circunstancias que generan la emoción, es necesario cambiar el pensamiento, la actitud, y aceptar aquello que no podemos cambiar.

Los investigadores Brennen y Salovey (1999) definieron las dimensiones de la regulación emocional, como un proceso que va de lo personal a lo social y de lo interno a lo externo.

Cuando el cambio emocional sólo depende de nuestra reflexión es interna y personal. Cuando buscamos distraernos o pedimos ayuda para cambiar las circunstancias es social y externa, como por ejemplo cuando nos adaptamos a la norma social y sonreímos por cortesía. En este caso, también hay un elemento interno porque tenemos que ocultar nuestra verdadera emoción, y ajustarla a la circunstancia.

Bajo estas dimensiones encontramos tres niveles en los que podemos regular nuestras emociones:

– Podemos regular la emoción que sentimos o su intensidad

– Podemos regular la conducta o reacción que reflejamos al sentir la emoción

– Podemos regular los elementos causales de la emoción

¿Cuál opción aplicar? …Pues no existen reglas.

Si depende de nosotros, debemos intentar cambiar todo aquello que nos haga sentir mal; cambiar el ambiente; mantenernos en calma; acercarnos a las personas que nos tienen afecto; hacer actividades que nos agradan; aprender a disfrutar de cada momento.

Pero si no podemos cambiar nada, porque no es posible dejar de sentir desdicha, ya sea por una pérdida importante, por una injusticia o porque no podamos recuperar lo perdido, sólo nos queda, cambiar nuestra conducta. No, no es fácil; pero se puede lograr.

Es posible dejar de sufrir, dejar de pelear, dejar de llorar, dejar de quejarse.

Es posible levantarse de la cama… Y ver que la vida es mucho más que uno mismo.

Un comentario sobre “REGULACIÓN EMOCIONAL

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  1. hasta conocer esta página, control y regulación eran iguales, sin embargo en psicología se encuentra una diferencia no solo de grado sino también de carácter… hay una diferencia radical… a la inteligencia artificial le vendría bien desarrollarla… desde lo radical hacia sistemas sensitivos… bien, amigos

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